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Tucumán apuesta al engorde porcino: análisis técnico sobre infraestructura y sistemas

Por Redacción

Martes, 28 de abril de 2026 a las 18:04

La producción porcina en el sur de Tucumán presenta características particulares vinculadas a su escala pequeña y mediana, donde la actividad suele integrarse como parte de estrategias de diversificación productiva. En este contexto, especialistas de la AER Graneros del INTA Famaillá y la Facultad de Agronomía, Zootecnia y Veterinaria de la UNT realizaron una evaluación sobre las instalaciones destinadas al engorde, cuyos resultados fueron publicados en la Revista Horizonte Agroalimentario.

En los últimos años, el sector experimentó un cambio significativo: la comercialización dejó de centrarse en la venta de lechones livianos (12 a 15 kg) para enfocarse en la producción de capones con más de 100 kilos de peso vivo, una demanda que se mantiene estable durante todo el año. Este giro obligó a los productores a adaptar sus sistemas productivos y mejorar sus instalaciones.

Actualmente, los sistemas de producción pueden dividirse en tres modalidades principales: a campo, en confinamiento y semi confinamiento, siendo este último el más utilizado en la región. Este modelo combina etapas al aire libre con otras en instalaciones cerradas, buscando un equilibrio entre costos, bienestar animal y eficiencia.

El sistema a campo o al aire libre permite el acceso a pasturas y espacios abiertos, utilizando estructuras móviles y livianas para proteger a los animales. Sin embargo, requiere refugios adecuados, cercas perimetrales y divisiones para la rotación de pasturas, lo que implica una planificación cuidadosa.

Por otro lado, el sistema de confinamiento mantiene a los animales bajo techo durante todo su ciclo productivo, lo que permite mayor densidad y control del ambiente. Estas instalaciones suelen contar con pisos de concreto, ya sean sólidos o tipo rejilla, facilitando el manejo de efluentes. A su vez, pueden ser abiertas o cerradas: las primeras se utilizan en gestación, desarrollo y engorde, mientras que las cerradas son habituales en maternidad y recría, donde se emplean sistemas de ventilación forzada.

Dentro de este esquema también se destaca el sistema de cama profunda, una alternativa de bajo costo que utiliza estructuras simples de madera o metal, combinadas con material seco absorbente que mejora el confort animal y el manejo ambiental.

Los especialistas remarcan que al momento de diseñar o mejorar las instalaciones es clave considerar la funcionalidad, el costo de inversión inicial, los gastos de mantenimiento y el impacto en la productividad. Además, subrayan la importancia de evaluar factores como la escala de producción, la superficie disponible, el bienestar animal y el tratamiento de efluentes.

El estudio tuvo como objetivo central identificar el sistema productivo y las instalaciones más adecuadas para la producción de capones, especialmente en granjas de pequeños y medianos porcicultores del sur tucumano, donde las decisiones de inversión resultan determinantes para la sustentabilidad del negocio.