Los presidentes de la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay volvieron a reunirse hoy en una cumbre del Mercosur y coincidieron en concluir las postergadas negociaciones para un acuerdo comercial con la Unión Europea (UE), mientras tres de los cuatro socios criticaron cualquier "unilateralismo" en tratativas con otros bloques o países, tal como pretende avanzar Uruguay.
Alberto Fernández, en su carácter de anfitrión, consideró al igual que el mandatario brasileño: el TLC (Tratado de Libre Comercio) con la UE puede ser beneficioso para el desarrollo, pero tiene que ser un acuerdo justo para todas las partes. "Nadie puede condenarnos a ser los proveedores de la materia prima que otros industrializan y luego nos venden a precios exorbitantes. Una visión que no advierta la dimensión de lo que aquí digo, podría inducir a algunos a pensar que de ese modo no alcanzaremos los estándares de libre comercio que algunos socios pretenden", dijo en alusión a la postura del Gobierno de Uruguay. En ese sentido, dijo que él no está parado "en el lugar aislacionista" en el que algunos actores lo quieren colocar: "La presentación de nuevas demandas en materia ambiental (...) presenta una visión parcial del desarrollo sostenible, centrada en lo ambiental, con nulo registro de las tres dimensiones de la sostenibilidad", aclaró.
Lula, por su parte, se comprometió hoy a "concluir" las negociaciones, pero pidió al resto de los mandatarios una "respuesta rápida y contundente" a la "inaceptable" exigencia ambiental presentada por los europeos. Calificó de "inaceptable" la carta enviada en marzo por Bruselas en la que existirían amenazas de sanciones en caso de no respetar los estándares de cumplimientos ambientales. "Los socios estratégicos no negocian sobre la base de la desconfianza y la amenaza de sanciones. Es imperativo que el Mercosur presente una respuesta rápida y contundente", apuntó.
En un tema de primordial importancia para la Argentina, Lula también volvió a defender la "adopción de una moneda común para realizar operaciones de compensación" entre países miembros, que "contribuirá a reducir costos y facilitará aún más la convergencia". "Me refiero a una moneda de referencia específica para el comercio regional, que no eliminará las respectivas monedas nacionales", precisó.
Abdo Benítez, en la que fue su última cumbre de presidentes, aseguró por su parte que el compromiso de Paraguay con el Mercosur es "sólido". A diferencia de sus colegas, el presidente paraguayo hizo un foco más regional y colocó en la agenda del bloque regional la situación política de Venezuela. Abdo Benítez señaló que "el único límite razonable debe ser el respeto a la democracia y a los derechos humanos", por lo que agregó que ve con "mucha preocupación los eventos de los últimos sucesos en Venezuela" en torno a la inhabilitación de la candidata opositora María Corina Machado.
Por su parte, el uruguayo Lacalle Pou reiteró los conceptos de "flexibilización" del bloque y amenazó con "cerrar acuerdos unilaterales", algo abiertamente resistido por sus colegas. Además, dijo que el reclamo de su país "no es caprichoso". "El mundo sigue cambiando. Se generan nuevas necesidades y oportunidades (...). Nuestra región está cambiando y tiene una oportunidad única no solo por las materias primas, sino por la inteligencia de nuestra gente", dijo el presidente de Uruguay.
En la cumbre también estuvo el presidente de Bolivia, Luis Arce, cuyo país busca desde hace años ser socio pleno del Mercosur. "Nuestra región se ve gravemente afectada por las restricciones y regulaciones impuestas por el sistema financiero estadounidense, que limita las opciones de financiamiento y posibilidades de acceso a los mercados internacionales, por lo que resulta necesario reducir la dependencia al dólar estadounidense y diversificar nuestras relaciones económicas y comerciales", expresó Arce en su discurso. Consideró importante "buscar alianzas estratégicas con otros actores internacionales como China, que ofrecen alternativas al dólar en el comercio y en las inversiones", así como "trabajar de manera conjunta para fortalecer" las moneda locales a "nivel regional", promoviendo su uso en las transacciones internacionales.