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Una discusión entre clientes y una moza terminó con la mujer desfigurada

El hecho ocurrió cuando los clientes increparon a la joven de 20 años...
Jueves, 16 de marzo de 2023 a las 14:13

Dos clientes atacaron a la joven y le cortaron la cara con un vaso. “No puedo mirarme al espejo sin llorar”, relató la chica. Los agresores fueron detenidos por otros clientes, aunque en las próximas horas saldrán en libertad.

El martes a la madrugada, Agustina fue a trabajar a un bar ubicado en el centro de la capital mendocina. Aunque la jornada finalizó de una forma sumamente violenta, que la involucró a ella, quien terminó con toda la cara cortada y 20 puntos de sutura tras la agresión de dos clientes, que no solo la lastimaron físicamente sino que además le dejaron un trauma en el que ni siquiera puede verse al espejo sin llorar.

La agresión quedó registrada a través de una de las cámaras de seguridad, a pesar de que los dos violentos fueron detenidos por el personal de lugar y otros clientes, no irán a la cárcel por más que esten acusados por hurto y lesiones leves.

La agresión ocurrió cerca de las 3.30, pero para Agustina ya venía desde antes, al momento en que tres hombres ingresaron a la terraza del bar y pidieron cervezas. Ella los atendió. "Les pregunté si querían algo más. Entonces, empezaron a acosarme, decían que me querían a mí", explicó.

Luego pidieron vodka y ron con cola. Una hora después, totalmente borrachos, los hombres bajaron y se sentaron en una mesa de la vereda. "Fui a cobrarles y dijeron que ya habían pagado. No era cierto. El encargado se acercó, les reclamó el pago y volvieron a pedirle bebidas. Pero no quiso seguir atendiéndolos. íbamos a cerrar", recordó Agustina. "Les pedí los vasos de vidrio y le ofrecí los descartables. No aceptaron y se quisieron ir con un vaso. El encargado les dijo que no se podían ir, les pidió que devuelvan el vaso, le pegaron a él y se pelearon con otros clientes", contó la moza agredida.

Fue en medio de la pelea, cuando uno de los atacantes le arrojó un vaso de vidrio que le dio en la cara, lo que le generó un corte profundo, por el que deberá ser operada. Tras la agresión, otros clientes juntos a los mozos detuvieron a los violentos hasta que llegara la policía.

La Justicia imputó este miércoles a José Luis Pericoli (35 años) y Carlos Ramón Angulo (40) por la agresión. Pericoli es el más complicado de ambos. Está acusado por "hurto simple en tentativa y lesiones dolosas", ya que sería quien atacó a Agustina con el vaso de vidrio. Su acompañante enfrenta cargos por "lesiones dolosas leves en participación secundaria". Por el momento seguirán detenidos, aunque los delitos que se les imputan no los llevarían a la cárcel.

La carta que refleja el dolor:

A través de sus redes sociales, la joven mendocina contó: “Ayer fui yo, pero esto pasa constantemente en la gastronomía. Estoy cansada de esto. De la inseguridad, de que ya no pueda sentirme segura ni en el trabajo, porque siempre nos preocupamos por la ida o la vuelta. Se suponía que el trabajo era el lugar seguro, y ahora ni eso”.

“¿Ahora se supone que tengo que sentirme insegura en cualquier lado? Tengo mas de 20 puntos en la cara, el oído izquierdo sordo. Ni hablar de la cirugía plástica que tienen q hacerme. Todo por un par de tragos, por unos bestias que no saben medirse, ni saben tomar. Me arruinaron la cara, al punto de no poder verme en un espejo sin llorar. Me hicieron mierda física y mentalmente, y así como me paso a mí les pasa a muchísimas personas que trabajan en el rubro”, prosiguió.

“Esto pasa todos los días, no se crean que porque llegué a los medios es debut y despedida. Tengo impotencia y tristeza por mi cara; los traumas y las inseguridades que tengo hoy no valen los dos ron con cola que se tomaron. La desfiguración de rostro, mi miedo al salir a la calle, los traumas y la depresión de verme así no me los saca nadie”, detalló Agustina.

“¿Qué tengo que decir ahora? ¿Gracias a Dios estoy viva? ¿Menos mal que no fue peor? ¿Agradecer porque sólo fui sometida al acoso y a la violencia? Porque antes de ser agredida fui acosada y aun así tuve que seguir siendo ‘amable’ porque son mis clientes y siempre tienen la razón; porque de ellos depende mi trabajo y las reseñas en Google”, resaltó Agustina.