Desde hace diez días, Tierra del Fuego intenta apagar el incendio que afecta a la reserva de “Corazón de la Isla”. Mientras los bomberos buscan la forma de controlar la catástrofe con aviones hidrantes y helicópteros, el gobierno de la provincia recaudó información para asegurar que no hay viviendas afectadas luego de que este domingo, 11 de diciembre se hiciera un sobrevuelo por la zona.
Según la ministra de Producción y Ambiente del gobierno fueguino, Sonia Castiglione, hasta este fin de semana, eran más de 9.000 las hectáreas que se encuentran perjudicadas por el fuego.
En la operación de sobrevuelo para tener un análisis más completo de lo que sucede en el provincia del fin del mundo, estaban presentes el secretario de Protección Civil, Daniel Facio; el director Provincial de Manejo del Fuego, Pablo Paredes; la coordinadora del Servicio Nacional de Manejo del Fuego regional Patagonia; Carolina Juárez; y autoridades de la Dirección Provincial de Vialidad, además de la misma Castiglione.
“Los bomberos que están afectados a la línea del incendio forestal realicen presencia preventiva en el sector de las viviendas. De la zona Estancia Los Cerros está en línea recta a unos dos kilómetros y a 500 metros de la línea de vivienda, pero la dirección del viento hace que la cabeza del incendio vaya alejándose del sector habitado", reza el informe del gobierno provincial.
Con respecto a las causas que provocaron el incendio, Diego Almaraz, uno de los bomberos voluntarios de Río Grande aseguró que fue intencionado. “Hablando de intencional, las posibilidades van desde prenderlo fuego a propósito o un asado mal apagado”, consideró. Por otro lado, explicó uno de los motivos por los cuales resulta difícil frenar las llamas: “A veces los cortafuegos ayudan, pero el viento hace que el fuego vaya por arriba o por abajo, es decir a través de las raíces de los árboles".
Almaraz, expresó que no hubo lesiones dentro del equipo brigadista aunque sí algunos de ellos se vieron envueltos en situaciones tensas rodeados por el fuego de la zona.
Iván Uriona, residente de Río Grande, decidió viajar hasta La Rinconada para aportar su ayuda a esta situación que tildó como “extrema” y relató para los medios como es el escenario de la provincia: “Llegamos a uno de los puntos tipo 10 de la mañana y buscamos dónde estaban los focos más antiguos. Parte de la calle con árboles prendidos fuego de ambos lados. Caminamos por el bosque incendiado y escuchamos cómo caían árboles", por último desveló que debieron salir rápidamente del lugar porque los principales accesos estaban bloqueados, aún así pudieron cortar cinco árboles para colaborar con los cortafuegos